La diferencia principal radica en la fuente de la prueba: mientras la tradicional se basa en documentos de papel, la genética se basa en la biología de tus células. Ambas son complementarias, pero funcionan de formas muy distintas.
La genealogía es la ciencia y el estudio de la ascendencia y descendencia de una persona o familia. Realizar una investigación familiar va mucho más allá de la curiosidad; cumple funciones sociales, legales y emocionales, dependiendo de nuestros fines e intereses.
La contratación de servicios genealógicos ha dejado de ser un interés exclusivo de la aristocracia —como ocurría en épocas pasadas— para transformarse en una herramienta práctica y accesible para personas de diversos perfiles.
No hay un número fijo de generaciones "máximo", ya que depende totalmente de sí cierto apellido fue objeto de investigación, la geografía y la conservación de los archivos. Sin embargo, para una investigación en Chile o con raíces hispanas, existen ciertos límites estándar que marcan el éxito de una búsqueda.
Contratar a un genealogista profesional es una decisión estratégica cuando la investigación personal llega a un punto muerto o cuando el objetivo tiene implicaciones legales serias.